Superar marcas en running es posible, pero utilizando siempre la cabeza

La frase conocida de «querer es poder» es relativa y en más de un caso es mejor ser prudente y saber exactamente del potencial que se tiene.

Nos referimos a la imagen errónea que en ocasiones el deportista popular se crea sobre la posibilidad de superar cualquier marca. Hay que ser conscientes que «buscar el límite» en nuestra actividad física no debe confundirse con «correr o morir» sin más. Buscar la superación, tener retos en forma de marcas a batir está bien, pero con cabeza, con mucha cabeza.

Cuando estás en plena actividad física el cuerpo envía de forma constante información sobre el estado en el que se encuentra.

Si ignoras estas señales te arriesgas a reventar por el exceso de intensidad o a hacer la peor marca de tu vida incluso con sufrimiento cercano a la lesión.  Cuando empezamos una carrera por ejemplo o un entrenamiento nuestro cuerpo dispara todos los sistemas fisiológicos. Las pulsaciones, temperatura corporal, ritmo de respiración se elevan y la sudoración se incrementa. Ocurre algo así como cuando pisas el acelerador de un coche a fondo.

Puedes mantener estas revoluciones un tiempo determinado, que si prolongas hará que tus músculos no puedan recuperarse y la fatiga se apoderará de tus músculos. Quédate con estas dos referencias:

  • Sabiendo cuál tu frecuencia cardiaca máxima, si corres por debajo del 55/60% de tus pulsaciones máximas consumes muchas menos calorías.
  • Si te mueves entre el 65/75% de tus pulsaciones máximas estarás trabajando el acondicionamiento aeróbico de forma beneficiosa.

Sin lugar a dudas disponer de medios técnicos para controlar el desempeño de tu organismo en esfuerzo es más que conveniente. Utilizas un pulsómetro para practicar deporte con la intensidad correcta, por seguridad (ni demasiado fuerte ni excesivamente pronto) y por rendimiento (mides tu progreso fácilmente).  Tu pulsómetro te va a ayudar a que establezcas las zonas de entrenamiento.

Y estas puedes dividirlas en tres: de baja, de media y de alta intensidad.  En cada una de ellas  aplicarás un porcentaje y de esta forma sabrás según las pulsaciones que te marque tu pulsómetro en que rango de entrenamiento estás.

Si se te olvida o estás pendiente de que te llegue a casa, puedes mientras tanto hacer lo siguiente: utilizar la respiración para controlar tu esfuerzo.

1. Si eres capaz de dar tres/cuatro  zancadas con cada inspiración/expiración es que vas a ritmo lento. Es un buen ritmo para calentar y para volver a la calma, pero no para rodar.

2. Dos zancadas por inspiración/expiración está bien como ritmo de carrera o rodaje largo largo.

3. Dos zancadas por inspiración y una por expiración sería un ritmo un poco lento para una carrera de 10 km pero bueno para un rodaje.

4. Una zancada por inspiración/expiración es un ritmo fuerte que debería dejar para cuando tengas a la vista la línea de meta. Significa que vas muy fuerte y de ti dependerá que puedas utilizarlo en momentos puntuales de la carrera.

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Superar marcas en running es posible, pero utilizando siempre la cabeza La frase conocida de "querer es poder" es relativa y en más de un caso es mejor ser prudente y saber exactamente del potencial que se tiene. Nos referimos a la imag …
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