La elección de las cubiertas de invierno para la bici de carretera es la base de este post.

Ya ha llegado la más fría de las estaciones y, tras daros algún consejo sobre los entrenamientos específicos y las actividades alternativas, ha llegado el momento de centrarnos sobre la puesta a punto de la bici y, en concreto, sobre la elección de las cubiertas.

El cambio de neumáticos entre la temporada de verano y la de invierno no se suele tomar muy en serio aunque es muy importante, así como ocurre con los neumáticos de los coches: hasta hace 30 años no se solían sustituir, sin embargo, hoy en día es algo muy común y casi imprescindible.

Las razones

Los motivos por los que recomendamos el uso de cubiertas de invierno son bastante sencillas:

  • En invierno, el asfalto es más húmedo y resbaladizo
  • El mismo asfalto se desgasta con más facilidad y nos encontramos con grietas, baches y gravilla
  • En la calzada se depositan más residuos
  • En caso de pinchazos, la sustitución de la cámara o de la cubierta es mucho más difícil, debido a su mayor rigidez y al frío, que reduce la sensibilidad de las manos.

Las características de las cubiertas invernales

Las cubiertas de invierno se definen por su construcción diferente en comparación con los modelos clásicos. Las marcas enfocan sus programas de investigación y desarrollo en la mejora de estas características.

  • Mezcla: es la composición de la cubierta y puede ser blanda o dura. La mezcla blanda se deforma más fácilmente aunque permite alcanzar una velocidad inferior; la mezcla dura reduce la fricción con el terreno pero es más rígida en caso de impacto con los baches. Las cubiertas invernales suelen llevar una doble mezcla, o «dual compound», con la banda de rodamiento más dura en el centro para mejorar la durabilidad y minimizar el desgaste, y más blanda en los dos lados para que sean más flexibles, aumentando el agarre sobre el asfalto. Los flancos son de mezcla dura para ofrecer más resistencia a los pinchazos.
  • TPI: “threads per inch”, es decir, número de hilos por pulgada. La carcasa del neumático está compuesta por hilos (normalmente de nylon), y los huecos entre ellos se llenan con goma. A un valor de TPI más alto, le corresponde un mayor número de hilos en la cubierta. Aumentando este valor, conseguimos una cubierta con mejor rodamiento, agarre y durabilidad; reduciéndolo, la cantidad de goma es mayor y la cubierta es más resistente a los pinchazos, más gorda y menos deformable. Los neumáticos de invierno tienen un valor de TPI intermedio, alrededor de 120, que puede variar según las zonas del mismo: en el centro hay más hilos para mejorar la durabilidad y el agarre, mientras que en los laterales hay menos hilos y más goma para aumentar la resistencia a los pinchazos.
  • Resistencia a los pinchazos: como ya hemos dicho, sustituir una cámara o una cubierta cuando hace frío es muy difícil. Por este motivo, los neumáticos de invierno tienen que ser más resistentes a los pinchazos que los de verano. ¿Cómo? Casi todas las cubiertas tienen una lámina de kevlar debajo de la banda de rodadura y más goma en los flancos: ésto significa más peso y menos velocidad.
  • Sección: la última tendencia es utilizar cubiertas de 25 mm incluso en verano, por lo tanto, en invierno, podemos escoger unas cubiertas de 28, si la conformación de la bici lo permite.

Consejos prácticos

Esta explicación sirve sobretodo para entender el concepto de cubierta de invierno y los motivos por los cuáles escogerla. La elección de una cubierta invernal en sí es muy sencilla: sabiendo qué sección admite la bicicleta (25 o 28), todas las marcas fabrican neumáticos con la indicación «winter» o, para ser menos técnicos, «all weather». La compra de un neumático de invierno no tiene más secretos.

Éstos son los consejos para poder utilizar normalmente la bici en invierno… Aunque si vuestra pasión es el polo norte, tal vez tengáis que haceros con unas ruedas de clavos…

Está todo claro, ¿verdad?

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