Correr en la arena , ¿bueno o malo?

Los entusiastas del running tienen el hábito de llevar sus zapatillas de running cada vez que viajan. Así pueden correr en nuevos lugares y no tienen que perder el ritmo de sus entrenamientos si el viaje dura más de un día. ¡Los runners somos así!

Muchos de ellos, se dedican a correr de forma diaria y si están de vacaciones en la playa lo hacen a menudo en la arena. Sin embargo, ¿es recomendable correr en la arena?

En general, la idea básica de un corredor es que correr en la arena es bueno por dos razones: psicológicas y físicas. De hecho, correr en una hermosa playa por la mañana o al atardecer relaja y da sensaciones positivas.  Además, muchas personas creen que correr en la arena maximiza los efectos del entrenamiento, aumenta la fuerza muscular y ejercita la propiocepción. 

Sin embargo, hay algunos riesgos relacionados con esta actividad: requiere un esfuerzo excesivo para que el tríceps sural (la parte inferior de la musculatura de la pierna) se contraiga y para aquellos que corren descalzos, varía completamente el tipo de la carrera con el riesgo de lesionarse.

Correr en la arena requiere un gran esfuerzo muscular y hay que tener mucho cuidado con las articulaciones que, normalmente, no están acostumbradas a un terreno tan diferente al asfalto. La tensión puede ser excesiva para los tendones y los tobillos.

Esto no significa que correr en la arena duela o no se deba hacer. Por el contrario, los runners expertos pueden utilizar el entrenamiento en arena como un entrenamiento mixto para mejorar la fuerza. Obviamente hay que tener en cuenta que el rendimiento en términos de tiempos de marcha será menor, pero habrá ventajas desde el punto de vista propioceptivo. Correr en la arena entrena el tobillo para que se adapte más fácilmente a terrenos alternativos.

Otra ventaja de correr en la arena es que en la orilla y sin zapatos los pies entran en contacto con el agua que favorece el retorno venoso. 

Algunos trucos para correr en la arena:

– Calentar: ya que el esfuerzo muscular aumenta, es aconsejable, antes de empezar a correr sobre este terreno, calentar unos minutos sobre el asfalto para preparar los músculos, que nunca están lo suficientemente preparados para el esfuerzo.

– No hacerlo repetidamente: si se nota algún pequeño trastorno articular, es mejor reducir los entrenamientos en la arena y alternarlos más a menudo con los de carretera o de terrenos sin asfaltar. Son perfectos los pinares en las zonas marítimas, donde el suelo amortigua más que el asfalto y permite reducir el impacto.

– Progresivamente: el cuerpo debe adaptarse al terreno y al esfuerzo adicional al que tiene que someterse, especialmente si opta por correr sin zapatos. Es mejor empezar con distancias cortas y ajustar el ritmo de vez en cuando. 

– Elegir el área donde la arena está húmeda y compacta cerca del agua. Será más fácil correr aquí.

– Evitar los senderos arenosos en pendiente: la arena no proporciona un soporte adecuado a los pies y tobillos en dichos senderos y, por lo tanto, aumenta el riesgo de dañar las articulaciones. 

– Mejor usar zapatillas para correr, las mismas que se usan para correr sobre asfalto o tierra. 

– Tener cuidado con los golpes de calor: en verano la temperatura puede subir repentinamente y se debe de tener cuidado con las señales que transmite el cuerpo. Hidratarse a menudo y evitar las horas centrales del día.

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Karen Pozzi

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