Para poder disfrutar en invierno de la actividad física en plena naturaleza es fundamental saber elegir la ropa adecuada.

Existe una numerosa oferta de prendas outdoor con diversas características. Por lo que se hace obligatorio conocer bien sus características para que resulten ventajosas para lo que queramos hacer.

Lo que mejor funciona a la hora de vestirnos adecuadamente para salir al monte en invierno es el principio de la cebolla: Combinar varias capas finas que proporcionan un aislamiento óptimo así como la posibilidad de regular la temperatura según las condiciones en las que te encuentres (poniéndote o quitándote capas). Por eficacia y por operatividad está comprobado que es mejor llevar varias capas que una sola muy gruesa.

Este principio de la cebolla se aplica a todas las partes del cuerpo, aunque donde más sentido tiene es en el tronco. Las principales prendas de ropa que hay que tener en cuenta son pantalones, camisetas, chaquetas, forros polares, ropa térmica, chalecos, calcetines, headwear (gorros), guantes y botas.

Luego, a parte, tenemos otros elementos como gafas, accesorios o aparatos electrónicos; que podemos considerar complementarios pero que no son fundamentales en cuanto a lo bien abrigados y protegidos que estaremos en la naturaleza invernal.

Vamos a por la capas, que es lo que nos interesa conocer bien para elegir prendas adecuadas en cada nivel:

  • Primera Capa: Lo que hemos llamado toda la vida ropa interior, en contacto directo con la piel. Debemos elegir prendas que expulsen la humedad, sequen rápido y aíslen térmicamente. Lo que buscamos es que nos ayude a regular la temperatura corporal mientras realizamos ejercicio, que evacúen fácilmente el sudor (así evitamos quedarnos fríos cuando paremos). Totalmente desaconsejadas la ropa de algodón para esta primera capa. Mucho mejor los funcionales: poliéster, poliamida o polipropileno; de lana o tejidos mixtos.
  • Segunda Capa: Será la capa intermedia, en la que debemos buscar que proporcione aislamiento térmico y también evacúe la humedad. Puede que en momentos de ejercicio intenso sea la capa con la que nos quedemos. Son ideales las prendas de forro polar, lana o mezclas de lana, fibras sintéticas. También nos sirven prendas de algodón, plumas o acolchados.
  • Tercera Capa: Será la capa externa, que nos protege del viento, lluvia y frío. Fundamental cuando nos quedamos parados y el cuerpo regresa al reposo. Son prendas que en sí mismas contienen entre dos y cinco capas, en donde la más exterior suele ser impermeable. En este nivel nos debe preocupar la relación peso vs resistencia (normalmente a menor peso, menor resistencia al desgaste o posibles roturas por desgarros y enganchones). Otros factores a tener en cuenta pueden ser que las cremalleras, si las lleva, sean resistentes al agua y que las costuras estén selladas o cubiertas.
Con esta clasificación y en función de las condiciones meteorológicas que preveamos, definimos una combinación de capas. Por ejemplo, una bastante habitual:
  1. Ropa interior térmica
  2. Forro polar ligero
  3. Forro polar caliente
  4. Chaqueta, cortaviento
  5. Ropa impermeable
Ya ves que lo que hemos considerado segunda y tercera capa puede (o debe) estar formado por varias prendas. El caso es que cuando nos quedemos quietos estemos lo mejor abrigados (mantengamos temperatura corporal) y protegidos (de la lluvia y el viento), y que cuando nos pongamos en movimiento podamos quitarnos capas para ir más cómodos.

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