Limpiar y esterilizar el bidón de ciclismo es algo que deberíamos hacer a menudo, aunque, siendo sinceros, no solemos darle la importancia que se merece.

Mal. Muy mal.

Antes que nada, tengo que reconocer que yo también solía subestimar este tema:
“Con todo lo que como, bebo y respiro, no será el agua de mi bidón lo que me haga daño”.
Y venga risas y palmaditas en la espalda.

Hasta que, un día, leí una investigación y cambié mi forma de pensar.

¿No es suficiente con enjuagar el bidón?

Desde el enfoque científico, los contaminantes de los bidones están compuestos principalmente por algas y microorganismos. Como sabemos, el agua y la humedad son un auténtico paraíso para algas, hongos, moho, bacterias, esporas, etc.
Por lo tanto, limpiar el bidón sólo con agua no es suficiente para eliminar todos estos microorganismos; es más, con el tiempo se multiplicarán.

Una sola bacteria puede duplicarse cada 20-30 minutos, y las nuevas seguirán haciéndolo al mismo ritmo. Imaginaos lo que podemos encontrar en nuestro bidón después de dos o tres horas en bici.

Todo esto puede suceder llenando el bidón sólo con agua, pero si además le añadimos unos suplementos, les simplificaremos la vida a nuestros huéspedes indeseados.

La única forma para deshacernos de estos microorganismos es la esterilización.

¿Qué provocan las bacterias?

Las bacterias en los bidones no tienen consecuencias si se trata de pequeñas cantidades, pero pueden provocar problemas si son muchas.
Sin exagerar, pensemos que uno de los problemas más frecuentes en los ciclistas son los gastrointestinales.
Entre ellos: aerofagia, ardores, diarrea, dispepsia, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y vómito.

Solemos echarle la culpa al postre que comimos la noche anterior o al cruasán que desayunamos en el bar, pero… ¿estamos seguros de que así sea?

¿Por qué esterilizar?

Después de limpiar el bidón para eliminar la arena y la suciedad más superficial, hay que esterilizarlo para eliminar los elementos dañinos o, al menos, limitarlos.
Hablamos de “limitar” porque el proceso de esterilización tiene lugar en un entorno doméstico: si esterilizamos el bidón y dejamos que se seque al aire libre (es decir, en cualquier rincón de nuestro hogar) y después lo volvemos a tocar, los microorganismos volverán a contaminar el envase.
Esterilizar el bidón permite reducir el nivel de bacterias para que nuestro organismo simplemente tenga que seguir actuando contra sus ataques como ocurre a diario.

Los métodos ineficaces

  • Agua del grifo: no tiene ninguna propiedad desinfectante.
  • Bicarbonato de sodio: no es un desinfectante, aunque con su efecto abrasivo contribuye a la eliminación de las partículas más grandes.
  • Vinagre: tiene un 4-5% de acidez y ningún poder esterilizante. Otra cosa sería el ácido acético… aunque se trata de un compuesto médico e industrial, por lo tanto, no recomiendo que lo busquéis.
  • Agua caliente y limón: el agua caliente no mata a los microorganismos y el zumo de limón no crea un entorno tan ácido como para destruirlos.
  • Lavavajillas: el lavado en lavavajillas no desinfecta (la temperatura del agua no es suficientemente alta y no dura el tiempo suficiente).
  • Sal gorda: no es un desinfectante y nunca lo será.
  • Congelador o nevera: la temperatura para eliminar la mayoría de las bacterias es -18º, mucho más baja que la de una nevera. El congelador podría funcionar, pero algunas bacterias sólo llegan a hibernar temporalmente y vuelven a despertarse con el calor.
  • Vacío: quitar el oxígeno inhibe la proliferación de las bacterias, pero se trata de un método incompleto porque habría que esterilizar primero el bidón y después sellarlo al vacío (tal y como se suele hacer con los botes de conservas y mermeladas). Demasiada faena.

 

Los métodos eficaces

  • Amukina: es suficiente con sumergir el bidón en un recipiente con 1 litro de agua y añadir 20 ml de amukina usando su dosificador. Después de 15 minutos, necesarios para la desinfección, hay que enjuagar el bidón con abundante agua del grifo.
  • Desinfectante Milton: producto utilizado en pediatría para desinfectar biberones y otros objetos infantiles. Al igual que la Amukina, es un producto óptimo, versátil y muy indicado para esterilizar los bidones de ciclismo. Hay que mezclar el contenido de un tapón de producto para cada litro de agua y sumergir el bidón durante al menos 30 minutos; después hay que enjuagar el bidón con agua corriente.
  • Tabletas desinfectantes: según las indicaciones del fabricante, hay que sumergir el bidón en la cantidad de agua que se indica y añadir una tableta de producto y, después del tiempo indicado, enjuagar con abundante agua (tanto Amukina como el desinfectante Milton están disponibles en tabletas). Algunas marcas añaden aromas al producto; en este caso, el bidón adquirirá un sabor mentolado que durará varios días.
  • Esterilizador para microondas: se añade agua al recipiente, se introduce el bidón abierto y, eventualmente, su tapa. Se cierra el recipiente y se calienta en el microondas durante un par de minutos (2 minutos a 1100-1850 vatios, 4 minutos a 850-1000 vatios, 6 minutos a 500-850 vatios). Suele encontrarse entre los productos para bebés.
  • Esterilizador eléctrico de vapor: lo podemos encontrar junto a los productos para bebés de las tiendas especializadas. Esta versión eléctrica funciona con el mismo principio de un esterilizador para microondas: el vapor actúa en función de un tiempo y una temperatura preestablecidos.

Está todo claro, ¿verdad?

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Stefano Francescutti

 

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